La alegría de tiempos soviéticos

Era ya bastante tiempo desde la última vez que me vi una película soviética en YouTube. La última fue hace ya un semestre atrás, al parecer, igualmente en una etapa de mi vida en la que la decadencia parecía reinar todo lo que me rodeaba. Y sí, esa última oración suena bastante dramática. Recuerdo que era una comedia en la que un grupo de criminales eran puestos a trabajar en una construcción a manera de compensar los diferentes delitos que habían hecho.

Mosfilms fue la mayor productora de producciones audiovisuales de entretenimiento en la URSS. El estudio sigue existiendo en la actualidad y es uno de los más importantes y viejos de Rusia y Europa.

Fue en esa última película, «La operación U y otras aventuras de Shurik (Операция «Ы» и другие приключения Шурика с русскими субтитрами», que me enteré de la existencia de Aleksandr Demayenko, y aparentemente también de Yuri Nikulin. Y vaya que nada más verles actuar de una manera que hasta ese entonces se me hacía tan diferente (aunque tal vez en esencia no lo fuera y nada más era mi cerebro estando consciente que ese film fue creado en un sistema político ya inexistente) me hizo reír honestamente como no lo había logrado en meses. No sé si porque, de alguna manera, yo me sentía igual de encerrado que aquellas personas que vivían en el bloque soviético. Ese encierro de la mente, del espíritu, de la virtud, de la emoción, de la voluntad. O al menos desde le imaginario que vamos creando los occidentales modernos, pero que seguro también era el imaginario de aquellas personas de antaño.

La pandemia y la academia hacen sentir así. La pandemia…no debo explicarla, a menos que esto lo leyera alguien que ya es lo suficientemente joven como para no haber escuchado ni de las causas ni de las consecuencias del COVID-19 en la humanidad, y si ese fuera el caso, no deseo en lo absoluto tomar más palabras de mi entrada de lo que ya lo he hecho. Volviendo a la idea del inicio del párrafo: la academia. Ya hace casi 3 años, creería, es que tuve una fuerte disputa con la mera existencia de la academia. Cuestionar su validez, su vigencia. Poner en contraste lo que promete, lo que reprime. Entender que la academia, al menos como yo la logré conocer, no era aquél espacio parecido al Olimpo de las mentes donde las discusiones contundentes florecían por doquier. Donde los datos y la ciencia eran la base para la existencia de nuevo conocimiento. Donde los tintes políticos eran dejado de lados para trascender de ellos, y en la medida de lo posible lograr una vida separados de los mismos.

La sociología me trató de demostrar que eso no era posible, y que toda generación de conocimiento, sea científica o no, pero especialmente aquella que es científica, es por sí misma ideológica. La objetividad se esfuma y con ello la neutralidad y con ello alguna mínima comprensión de la naturaleza (puesto que es debatible si la naturaleza existe en la humanidad, al menos en lo social) y, por último, con ello la posibilidad de comprender la realidad…si es que en efecto llega a ser algo comprensible.

En estos días también me vi un documental sobre el tiempo y su posible inexistencia, o siendo más preciso, su existencia fundamentada únicamente en la abstracción que hace el humano para crear un concepto que facilite la comprensión del constante cambio de las cosas. Desde la palabra de algunos científicos de aparente trayectoria me podía dar cuenta que tampoco en la ciencia existe estabilidad. Y haciendo algo de retrospectiva cuando me di cuenta de eso (o me volví a dar cuenta si es que se toma en cuenta lo que diré a continuación), esa era una posición bastante esencial que yo tenía de la ciencia cuando era más joven: el constante cuestionamiento. El sentido crítico que se trata de enseñar ahora, pero que parece ser a veces se nos escapa de las manos. [2][3][4]

Al entrar a periodismo, supongo que la necesidad de encontrar la verdad, o una verdad, se volvió más grande pues tenemos (o siento deberíamos tener) la responsabilidad/carga de dar elementos que hagan fe de la verdad. Que sean veraces, comprobables, verificables, tal vez hasta objetivos. Todos valores que hacen alusión a la verdad, si es que no lo estoy entendiendo mal. En una charla a inicio de semestre, que recuerdo iba sobre fact-chekcing, la profesora comenzó su presentación hablando brevemente sobre la posmodernidad, la posverdad, y cómo los esquemas de estos conceptos facilitarían la creación de bulos («fake news», y pongo en comillas parentizeadas pues si es que una noticia no comenta algo verídico entonces por defecto no debería ser llamado noticia, según he entendido en varias charlas a las que me he conectado al respecto).

Ahora mismo no sé si realmente tengo ya solucionado ese dilema epistemológico-existencial, pues no es solamente algo que me llega a joder al momento de escribir o investigar algo, sino al momento de simplemente vivir.

Todos estos párrafos para tratar de decir que la academia es uno de los lugares ideales, sino el lugar ideal, para tener estas constantes crisis, fruto del cuestionamiento, fruto (espero) de ser personas over-achievers.

Entonces, cuando por mera casualidad me encontré con este flim soviético de comedia, y volví a disfrutar la vida por varios minutos. Reír. Dejar de cuestionar tanto. Asombrarme. Aceptar que la alegría no obedece a políticas, ni sistemas. Luego de todo eso, no puedo más que decirle спасибо a quienes no solamente me animaron a mi en estos tiempos de mierda, de excesiva racionalidad, sino que (confío) también lograron animar a millones de personas que no lograban consolar a sus almas, a sus mentes, y no podían hacer mayor cosa al respecto porque, tal vez, había un sistema mucho más grande que obstruía la existencia de la comprensión, de la empatía. Pero…el hecho de que existan estos filmes tal vez sea muestra de algo diferente.


Mientras escribía esto, busqué y leí estos artículos que finalmente no supe como integrarlos a la entrada más que como meros links: [1][2][3][4]

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  1. Today many studios upload their movies with English subtitles to YouTube. It’s official and free.

    1. Honestly I haven’t found many studios in YouTube that do that, perhaps it has something to do with geo-restrictions. Nevertheless, it’s nice to be able to find so easily content created decades ago in culturally different contexts as the USSR.

      1. What to you need? Modern or soviets?
        – Мосфильм – youtube.com/c/MosfilmRuOfficial/search?query=english
        – Ленфильм – youtube.com/channel/UCxRA30zJ2h9Cue_sInNUQlQ/
        – Одесская киностудия (Ukraine) – youtube.com/c/OdessAnimationStudio/search?query=english
        – СТВ – youtube.com/c/CTBFilm/search?query=english
        – Союзмультфильм – youtube.com/c/Soyuzmultfilm/

        The worse thing: you probably need to know an original title in Russian.

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