una modernidad con paranoias más válidas

Nuestras acciones hablan más que nosotros, es una idea que desde hace mucho tiempo manejábamos tal vez con inocencia y con cierta belleza en esas palabras.

Nuestro tipeo nos vigila. Es una idea que hasta suena perversa, de la que es natural temer, y si ese no fuera el caso, estas mintiendo al momento de rellenar los captcha que ocasionalmente se te cruzan en alguna página web.

Nuestras acciones nos vigilan. Es algo que…suena bastante raro, incluso más perverso e inquietante que lo anterior, pero ¿es esa la realidad en la que nos encontramos?

Mucho se habla sobre la pérdida de la privacidad, acompañado de la perdida de seguridad en internet. Y lo pero es como poco a poco, debido a nuestra sobredependencia a la hiperconectividad entre la digitalidad y la «realidad» (que cada vez es más líquida), esa pérdida de derechos y privilegios que en un inicio solo se limitaba a la virtualidad termina colándose en aquella realidad tradicionalmente sensorial. Aquella que hasta hace poco creíamos que no era tan radicalmente abstraible en potencia como lo puede ser ahora.

En los últimos días estuve revisando cosas relacionadas con plataformas de código abierto, sean estas de carácter financiero, de carácter social, o cultural…sea lo que sea prácticamente. En sí tratar de entender qué es la filosofía central del open-source, al menos entendida desde mi existencia-espero-que-consciente.

la deuda y su muerte a manos de la blockchain; ¿una dicha a disposición de todos?

La primera cosa que me llamó la atención fue esta idea del blockchain. Mucho se dice como esta tecnología permite una seguridad inigualable en comparación al resto de protocolos de comunicación y transacciones que usamos en la actualidad, esto gracias a la constante codependencia de los HASH que cada persona deposita en los bloques de la cadena. Un HASH puesto en una cadena no puede alterarse, y en caso de que ocurra, será fácilmente notado y por tanto invalidado. Un sistema bastante seguro en el que no se depende de la buena voluntad de las personas (que por el hecho de ser humanos pueda que no siempre se mantenga, y no con malas intenciones sino que emocionalmente tenemos quiebres y limitaciones), sino que trata de depender de los hechos.

[En este punto nada más decir que se me hace curioso ver cómo ciertas disciplinas y ciencias logran manejar conceptos, para mi tan abstraibles, de una manera tan objetiva. En este caso esa idea es la de los hechos como algo inalterable en lo que se pueda depender, y eso me recuerda a algo que estaba escribiendo hace unas semanas para este blog y que no terminé de redactar…espero lograrlo en estos días]

Así que pareciera ser la fortaleza del bitcoin es la inalterabilidad de la cadena de bloques…pero cuando ves que el propio Nakamoto, en su artículo Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System, dice de manera explícita:

In this paper, we propose a solution to the double-spending problem using a peer-to-peer distributed timestamp server to generate computational proof of the chronological order of transactions.

Satoshi Nakamoto

Entonces te puedes ir dando cuenta de la gran importancia y el gran ataque ideológico-pragmático que logró hacer Nakamoto desde el momento en que lanzó al mundo público su creación. Haya sido esta casual o muy premeditada.

La propia creación y existencia del bitcoin, y por tanto de las criptodivisas que siguieron sus pasos hasta la actualidad, es un ataque directo no únicamente a la centralización financiera, a los bancos centrales. Es un ataque al sistema perverso de la deuda, de la renta cuántica en la que un dígito de dólar, o cientos o miles de dígitos de dólares pueden ser puestos al mismo tiempo en diferentes carteras de inversión, de riesgo, de fondos, dando como resultado lo que ya se conoció en 2008. Ese es únicamente el caso de mayor repercusión que tenemos para poder ser registrado en la historia por la abundante y abrumadora presencia de evidencia respecto a esta falencia filosófica del sistema financiero todavía-establecido, pero ese escenario, y esto es algo que no me parece muy descabellado de pensar, se replica en múltiples economías nacionales de diferentes tamaños y diferente solidez.

Como se notará en el hipervínculo puesto, estoy haciendo referencia a un caso ocurrido en Ghana, una de esas naciones en las que los indicadores de antes de la pandemia la ponían como una de las más prometedoras del mundo, y la más prometedora del continente africano con un crecimiento superior al 8%. [1][2] Y puesto que estoy hablando de un país en el que más del 60% de su población vive en pobreza, una que en muchas ocasiones roza sin problemas a la extrema, entonces debo cuestionarme hasta qué punto de lo que quiero hablar en esta entrada servirá para países como aquellos en los que el acceso a internet solo se logra mediante teléfonos celulares con acceso restringido por Facebook. [3][4][5] ¿será que la población se logrará adaptar a las limitaciones impuestas por el sistema de sus localidades y difundirá información libertaria en las redes internas «privadas» de Facebook como lo son los grupos?

Dejando ese cuestionamiento de lado, que siento no es menor, y que usualmente me aqueja cuando me pongo a pensar en el bello potencial que nos otorga la tecnología para lograr nuestra mayor autonomía, pero para obtener la libertad, la autonomía, parecen ser muy necesario tener privilegios como antecedentes…pero insisto, dejando de lado eso, y volviendo a las criptodivisas.

El ataque no ocurre ni única ni exclusivamente a la propia planificación estatal monetaria por medio de los bancos centrales, aquellos que en muchas ocasiones determinan de manera deliberada la subida o depreciación de su moneda nacional, todo de acuerdo a los intereses de turno, ya sean estos de carácter político o empresarial oligopólico. El ataque del Nakamoto es uno al propio cimiento del modus operandi de las finanzas globales. El juego de la deuda. El juego de poner un dólar en cuantos lugares se quiera poner, y nadie se entere de eso.

El juego de la promesa de pago, y por tanto de la especulación. El juego de tratar como real un dígito monetario que todavía no se tiene pero que te ha sido prometido y que tú, irresponsablemente, debes reconocer, ya usaste para invertir en algo, o para pagar alguna otra deuda más.

El bitcoin ya no permitiría eso pues solo puedes usar lo que sistemáticamente se puede demostrar que tienes en tu posesión y únicamente en tu posesión. No en aquella posesión cuántica en la que tanto dependemos ahora, y en la que temo muchos libertarios de derecha podrían llegar a defender (realmente espero equivocarme en esto último pues siento que tanto en lo social y en lo económico hay mucho que pueden aportar, sin necesidad de hacer total caso a lo que lleguen a decir).

Visto así, visto como una solución al problema del double-spending, el bitcoin pareciera que se vuelve el único sistema, por ahora existente, que permite una economía masiva éticamente manejable.

Hay otro punto que me llama la atención y es cuando el criptogenio escribe:

These costs and payment uncertainties can be avoided in person by using physical currency, but no mechanism exists to make payments over a communications channel without a trusted party.

What is needed is an electronic payment system based on cryptographic proof instead of trust, allowing any two willing parties to transact directly with each other without the need for a trusted third party.

Satoshi Nakamoto

Se vuelve interesante ver cómo un sistema me permite confiar más en una persona puesto que la seguridad no depende de esa persona sino en algo externo a ella ¿es este tipo de deshumanización de la confianza algo saludable (a largo plazo)?¿algo inevitable (dado el avance de la tecnología)?

Más allá de este punto no puedo comentar realmente en lo técnico del sistema de la cadena de bloques puesto que esa no es mi experticia.

las redes artificiales

Recuerdo todavía cuando era pequeño y con bastante curiosidad y emoción exploraba en lo propuesto por MySpace (aquel que todavía te permitía una personalización bastante profunda de tu perfil) la existencia de una red social autónoma para Latinoamérica, como lo fue Sonico en su momento y supongo que Taringa! también. Incluso estos juegos de realidades virtuales como lo eran Habbo o Club Penguin.

Aquél era un tiempo en el que lo que se veía en las líneas de tiempo era lo que, efectivamente, sucedía a través del pasar del tiempo, en un orden cronológico y no en un orden económicamente arbitrario. Era un tiempo en que se leía y se veía lo que tus amistades hacían, pensaba y sentían respecto a lo que ocurría en la vida cuando esta todavía no dependía de la pantalla.

Las redes sociales auténticamente, siento yo, funcionaban par socializar en el sentido más sano de la palabra…a menos que la sanidad que se vivía en ese momento haya sido una farsa y todo lo existente lo es y lo seguirá siendo…pero no creo que ese sea el caso, todavía.

Era grato ver cómo no existían perfiles de amigos y familiares llenos de memes, vídeos y fotografías no personales que tratan de hacer alusión a un fragmento muy pequeño de la totalidad del pensamiento de aquella persona a la que conoces, o estas tratando de conocer. Memes, vídeos y fotografías que le llegaron no por algo orgánico, por la recomendación y diálogo directo de un humano con otro, sino que llegó gracias a la artificialidad ofrecida por el servicio, aquella que sabe determinar si un contenido generará más engagement que otro, y que por tanto podría permitir que se te identifique mejor para tu perfil publicitario, y por publicitario también vale decir político.

El pensamiento y actuar político también puede ser definido gracias a los algoritmos de las redes «artificiales», como prefiero llamarlas yo, pues de social tiene muy poco y de inteligencia artificial tiene bastante. Poco se puede controlar lo que se ve en esos lugares y mucho se depende de lo que la ciencia matemática considere más eficiente para que la plataforma siga siendo rentable. La provocación es rentable…

Siguiendo esa línea, había comenzado a escribir esta entrada pensando qué tan descabellado es ahora pensar que los sentimientos de paranoia sean cada vez más válidos, acertados.

Pensar que cada acción que uno comete en un entorno, por más inocente que esa sea, puede y obligatoriamente será usada en tu contra.

Que por buscar una palabra noche que le excita a un motor de búsqueda ya se cambia radicalmente lo que te será recomendado, y de alguna manera te serán vedadas millones de cosas.

¿son los gustos que tenemos ahora auténticamente nuestros?¿son nuestras posiciones ideológicas que tenemos ahora auténticamente nuestras?¿son nuestras emociones nuestras todavía?

un posible retorno a una realidad

Con todo lo anterior es muy fácil agarrar bronca a todo lo existente, a la vida, a la tecnología por venir a cagarnos la vida, al capital por venir a pervertirnos, a la sociedad por ser tan idiota. Quejarse y culpar en general a cual cosa se causa en frente.

¿Hay algo que se pueda hacer?

Creo que la respuesta son varios sí, y lo interesante es que hay cada uno con sus matices debatidles, y por tanto, potencialmente humanizantes. Con eso quiero hacer referencia a una idea en la que el debate es una experiencia que en potencia te permite entender las ideas de la persona que está frente a ti y llegar a un consenso, a una síntesis. A la co-creación de algo nuevo.

Comencé esta entrada mencionando al código abierto, y por ahora esa parece ser la respuesta que me doy a mí mismo, esa adaptabilidad comunitaria que surge gracias a las necesidades y problemas de las individualidades de esa comunidad.

conceptos en crisis

Esos dos conceptos: individualidad y comunidad, siento que se han ido perdiendo a la par en estos tiempos de artificialidad corporativa, y que son las propuestas de código abierto las que nos permiten regresar a la realidad. O si es que se desea ver de otra manera: acercarnos a una realidad más real que nos espera…aunque eso suene confuso, pero siento logra captar lo mejor posible la idea que tengo en mente, tomando en cuenta las limitantes del español.

La individualidad se fue perdiendo en la medida en que el individuo es/era visto y tratado como un bien comercial, y por tanto, necesariamente objetivable. No se puede vender algo que no se tiene claro qué es. Es ahí cuando entran/entraban las etiquetas para nuestros perfiles publicitarios-políticos, son esos los que permiten seamos lo suficientemente identificables y parametrizables como para ser ofrecidos como un bien. Pero, justamente porque estamos regidos por parámetros, es que la identidad individual se va perdiendo. La identidad no se rige en la mediada en lo que uno es, sino cómo de similar es uno a otras personas.

La comunidad también se fue perdiendo en la medida que el contenido común dejó de existir para ser sustituido por el contenido militante, paralizante, reconfortante, egoizante. Si 30 personas se conectan conscientemente (y digo conscientemente porque en muchísimas ocasiones la conexión en segundo plano es constante) a Facebook (nada más por dar un ejemplo pero aplica lo mismo para Instagram, Twitter, YouTube y todas las redes ahora masivas) en una hora determinada, no tendrán el mismo contenido. Todos verán algo diferente. La información ya está filtrada por nuestros intereses, y también por nuestros odios. Entonces ¿cómo es posible estar en comunidad si todos hablamos de cosas radicalmente diferentes que de una u otra manera nos aísla radicalmente el mundo del otro?¿cómo se crea comunidad si no sabemos la realidad del otro?

Un artículo de la npr escritó por allá en el 2018 trataba responder, siento yo, a algunas de las preguntas que me hice a lo largo de esta entrada, e incluso se aventuraba a predecir o sugerir cómo podría ser el futuro de las redes.

redes (humanas) [nuevamente]) sociales

Mastodon es una red social federada, es la más exitosa en términos de cantidad de usuarios dentro de las llamadas redes libres.

si es que se quita ese componente reificante de quienes usan una red ¿será que se vuelve a la humanidad de las redes sociales? pareciera ser que sí. Espero realmente que así sea.

Un lugar en el que las paranoias tendrían menos sustento.

Lugares donde las comunidades se crean desde el inicio y donde potencialmente todos tienen la posibilidad de colaborar con la existencia digital de su propia comunidad…

Creo que no quiero escribir mucho al respecto de esto porque es algo que se siente más grato explorar por cuenta propia. Pero lo que sí puedo decir al menos desde lo personal es que estos espacios dan una paz, que por venir de un entorno tan cacofónico (fb,tw,yt,ig), se siente aveces hasta extraña. Y es que es fácil olvidarse a qué se siente la tranquilidad.

Dejo un enlace a una entrada de WordPress en la que se explica brevemente el funcionamiento de varias redes sociales libres, además de nombrar a algunas por si se desea curiosear.


Habían algunas páginas que exploré mientras escribía esto, algunas las dejé abiertas en mi navegador pero sin saber cómo integrarlas en la entrada.

Una de ellas que me llamó la atención fue esta especie de crónica de Sarah Jeong en VICE donde relata como fue su experiencia como una usuaria obsesionada con Twitter que decidió explorar el ecosistema de Mastodon

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  1. Muy interesante. Espero poder volver luego para darle una releída. Se lo merece.
    Muchas gracias por compartir.

    1. Con total gusto esperaré tu siguiente leída. La verdad publico este tipo de cosas no solamente por una necesidad de de escribirlo que siento, y así quitarmelo de la cabeza, sino que también creo hay cosas que otras personas pueden comentar o aportar al respecto.

      No con esto te quiero obligar a darme una rretroalimentación de 600 palabras o algo parecido jajaja, para aclarar.

      De cualquier manera, gracias a ti por tu comentario.

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